El cierre del cápitulo Neozelandés

Nos juntamos a casi mediados de diciembre con Chris, un muy buen amigo de Leon de Alemania, en Auckland, donde estábamos para vender la van. Fue muy lindo reencontrarnos en el concreto caluroso de la gran ciudad. Aprovechamos para pasear juntos mientras con Leon vendíamos nuestra van. Por suerte la vendimos bastante rápido; una pareja de Austria la vio, la probó y se la querían llevar en ese momento. Fue duro decir adiós a nuestra casita con ruedas en nuestra aventura por Nueva Zelanda.

Aquí Leon y Chris reconectando despues de mas de un año sin verse:

Luego de venderla, decidimos junto con Chris ir a la isla Waiheke, una pequeña isla a 40 minutos en ferry de Auckland. Nos habían hablado mucho de esta isla y decidimos ir a trabajar ahí, aprovechando la temporada alta de este destino tan turístico. Aqui esperando el ferry 🙂

Decidimos ir a vivir nuestros últimos dos meses en Nueva Zelanda allí. Encontramos para alquilar (con mucha suerte) una casa con vista al mar por cinco semanas junto con Chris. Aqui la vista de nuestro balcón, soñado:

La casita la disfrutamos muchísimo: a minutos del mar, con una vista azulada increíble. Nos sentíamos muy cómodos. La convivencia con Chris, los tres en casa, fue muy bonita. Cocinábamos, nos acompañábamos, desayunábamos juntos o salíamos a la playa.

Me tocó vivir mi cumple en Waiheke, donde salimos a caminar con los chicos con un vinito para brindar. Nos agarró una tremenda tormenta en medio de la caminatita. Terminamos todos mojados, pero de repente la lluvia nos regaló un respiro y nos fuimos directo a saltar al mar. Jugamos como niños con las olas hasta que ya no pudimos más. Volvimos a casa; Leon y Chris cocinarón una lasagna vegetariana deliciosa. Improvisé un postre con dulce de leche y avena mientras brindábamos con un vinito. Fue un día muy especial, con aventura, con mar, comida rica y gente amada. Muy agradecida.

Luego de una semana en Waiheke, con Leon conseguimos trabajo en un restaurante/parrillada francés que después tuvo algo de drama. Chris consiguió trabajo en los viñedos de la isla. Empezamos la rutina de trabajo a full justo las últimas semanas del año, en plena Navidad y Año Nuevo.

Navidad y Año Nuevo festejamos con comidita rica y charlas al balcón. Con Leon estábamos trabajando 14 horas al día en ese tiempo, llegando a casa muy, muy tarde, pero Chris nos esperaba para compartir. Para Navidad Leon hizo unas burgers veganas y Chris preparó unos ricos panes caseros! Con ensalada del jardin de la dueña de la casa, exquisito. En Año nuevo con Leon trabajamos hasta las 1am, comimos en el restaurante luego que cerró junto a la familia dueña. En la vuelta a casa del trabajo, caminamos en una hermosa noche. Habiamos prometido hacer un chapuzón bajo la luna para recibir el año. Luego de 15 hs de trabajo muy duro que tuvimos, meterse al mar, desnudos bajo la luz de la luna fue increible. Refrescarnos y celebrar para llegar a casa, donde Chris ya dormía, nos sentamos con Leon en el balcón en el fresco de la noche, con pies adoloridos, para charlar sobre el dia que tuvimos (seguíamos con la adrenalina de haber trabajado sin parar) a pesar de todo tuvo su encanto recibir el año asi.

Disfrutamos mucho la isla, pero también trabajando mucho. Luego de tres semanas yo cambié de trabajo porque no pude más con el drama del restaurante francés. Había conflictos en la familia dueña, los documentos… todo muy problemático. Por suerte conseguí trabajo rápidamente en una plantación de olivos donde producían aceite de oliva y tenían un restaurante. De las mejores experiencias de trabajo que tuve..colegas y comida exquisita. Nos trataban muy bien. Leon siguió en el restaurante francés, donde contrataron a un nuevo chef argentino.

Aqui un rejunte de las playas de Weiheke, que paraíso!

Nos tocó despedir a Chris de la isla, él partia a su aventura por NZ y a nosotros nos tocaba mudarnos a un hostel ecológico muy lindo, construido hace 30 años por una persona local. El plantó una selva con muchos arboles de frutas y vegetales. Como en todas las casas de la isla, el agua venia del techo, recojido de la lluvia. Íbamos a vivir ahí las últimas dos semanas en Nueva Zelanda, trabajando a full pero también disfrutando las playas paradisíacas después de trabajar. Leon se hizo amigo de los otros huespedes del hostel y salía con ellos a veces.

Para la última semana en Waiheke, a Leon le ofrecieron ir a trabajar a un festival al norte de la ciudad de Auckland, a hacer pizzas junto al chef argentino con quien trabajaba. Yo decidí quedarme para seguir trabajando hasta el último día. Leon disfrutó mucho, pero también fue agotador teniendo en cuenta que ya dejábamos el país y estábamos en pleno proceso de hacer la mochila y despedidas del país que fue nuestra aventura por 15 meses. A pesar de que en mi nuevo trabajo solo estuve un mes, me encariñé mucho con los colegas. Ellos también conmigo y me han hecho una hermosa despedida, donde la chef del restaurante me preparó una pasta ragú increíble; creo que es la mejor que comí en mi vida (jaja). Me regalaron también un Eccles cake, un típico postre inglés que Leon ama. Leon, feliz con este regalo; siempre se lo hace feliz con comida jaja

Nos despedimos de Waiheke, nos quedamos en Auckland dos noches y partimos a la siguiente aventura: Indonesia!

Dejando el Hostel, despidiendonos de Waiheke.

Aqui Leon volviendo a la parada del Bus después que había olvidado sus zapatos de trekking en el hostel jaja menos mal lo recordó 5 minutos despues de irnos!

Reflexionamos sobre nuestra aventura en Nueva Zelanda, donde hemos vivido tantas experiencias. Conocimos gente increíble, vivimos con la generosidad y amabilidad de la gente kiwi. Hicimos muy buenas amistades que llevamos en nuestro corazón. Vimos lugares soñados, playas, paisajes. Crecimos individualmente y como pareja. Con toda esa motivación e inspiración nos despedimos para empezar el siguiente capítulo de la aventura: Asia.

Últimas fotos en suelo neozelándes, no sin antes haber pasado por un buen Pie shop en Auckland, donde desayunamos con mate en el aeropuerto.

Corazón lleno y melancólico. Gracias Nueva Zelanda.

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